4 meses, 3 semanas y 2 días
Sin duda alguna una película que me impactó en su día y sigue haciéndolo aún con la misma intensidad es la cinta de Mingiu, eso sí, no apta para públicos sensibles al dolor extremo.
Curiosa y distinta, crítica y realista, una película tremendamente austera, sugerente, inteligente, una película importante. Gran parte está rodada cámara en mano, muy al estilo de los hermanos Dardenne (L'Enfant, Rosetta), característica que sumada a la naturalidad de las escenas, diálogos y comportamientos de los personajes, dota al film del más puro realismo, evitando los recursos emotivos y los juicios morales a los que se caen con tanta facilidad en éste tipo de films.
Todo el respeto y admiración hacia este atrevimiento cinematográfico, que bajo mi punto de vista, es el antimelodrama por excelencia. Mingiu da una lección de maestría con su modo de diseccionar situaciones y diálogos, tomar curvas y narrar de la manera más original y honesta un tema tan sangrante.
El resultado: un drama terrible narrado sin música, una película desgarradora, honesta, cruel, bella... una magnífica manera de pasar un mal rato.


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